¿Sabías que podemos imitar a María en el día a día?
Podemos imitar el ejemplo que
nos dejó nuestra Madre practicando también nosotros las siguientes virtudes: • su fe y la dócil aceptación
de la palabra de Dios • su obediencia generosa (Cf Lucas
1, 38); • su humildad sencilla (Cf Lucas 1, 48);
• su caridad solícita (Cf Lucas 1, 39-56); • su
sabiduría reflexiva (Cf Lucas 1, 29-34); • la piedad hacia
Dios, pronta al cumplimiento de los deberes religiosos (Cf Lucas
2, 21-41); • su agradecimiento por los bienes recibidos (Cf
Lucas 1, 46-49); • su fortaleza en el destierro (Cf
Mateo 2, 13-23); y en el dolor (Cf
Lucas 2, 34-35 y Juan 19, 25); • la pobreza
llevada con dignidad y confianza en el Señor (Cf Lucas
1, 48; 2, 24); • el vigilante cuidado hacia su Hijo
desde la humildad de la cuna hasta la ignominia
de la cruz (Cf Lucas 2, 1-7; Juan 19, 25-27); • la delicadeza provisora (Cf Juan 2, 1-11); • la pureza
virginal (Cf Mateo 1, 18- 25; Lucas 1, 26-28) Como vemos, María es un modelo
cercano, alcanzable. Somos capaces de parecernos cada vez más a
ella, como buenos hijos, en nuestra vida ordinaria.
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