Recorrido por la Basílica de Guadalupe (4)
La tradición guadalupana nos transmite
que en la punta del cerro del Tepeyac fue donde
Juan Diego tomó las rosas para mostrarlas al obispo Zumárraga
como prueba de las apariciones de la Siempre Santa María
de Virgen de Guadalupe. Sin embargo, no se levantó una
capilla en este lugar sino hasta 1666, cuando un panadero
y su mujer: Cristóbal de Aguirre y Teresa Pelegrina, pagaron
la construcción de una iglesia pequeña. Esta resultaba insuficiente para
la cantidad de peregrinos que querían conocer el lugar milagroso,
por lo que en 1749 se construyó una nueva de
mayores dimensiones. En aquella ocasión,
la capilla se dedicó a san Miguel Arcángel, custodio de
María, para que desde las alturas protegiera a la Guadalupana,
presente en la iglesia colegial. La fachada de la iglesia,
sin embargo, permaneció inconclusa hasta 1950, razón por la que
es esa fecha la que puede observarse en el lado
derecho. En ese mismo año, el pintor Fernando
Leal concluyó los murales que pintara con la técnica del
fresco en el interior de la capilla. Este artista mexicano,
cofundador del movimiento del muralismo, rescató en su obra los
momentos más significativos de la historia de las apariciones en
una obra que podríamos catalogar como única dentro del arte
del siglo XX. Además de la capilla en
sí misma y de sus pinturas interiores, subir al “cerrito”
bien vale la pena por la hermosa vista de la
ciudad de México. En el atrio es posible apreciar los
cuatro ángeles que realizó el escultor Ernesto R. Tamariz en
mármol, y la “cruz del apostolado”, colocada el 12 de
octubre de 1895 a devoción de la sierva de Dios
Concepción Cabrera de Armida. En el costado oriente de la
capilla, está adosado un convento de religiosas carmelitas.
Texto
tomado de: http://www.virgendeguadalupe.org.mx/santuario/cerrito.htm Si quieres ver los lugares mencionados en
publicaciones anteriores haz clic aquí: http://www.virgenperegrina.org/articulos/articulos.phtml?se=39&ca=1&te=1
imprimir
enviar
|