En ese momento en el
que se juega nuestra salvación eterna. Ese último día que
sepamos decir un último “Te amo en este mundo” para
repetirlo en la otra vida por siempre.
Ruega por
los que en ese momento no están preparados, para que
si no vivieron en gracia, mueran en gracia de Dios
y no vayan al eterno dolor. Ruega por los niños
cuyo primer día de vida coincide con el de su
terrible muerte. Así como lograste que el buen ladrón se
arrepintiera el día de su muerte, consigue esa misma gracia
a los pecadores más rudos, a los que no aceptan
a tu Hijo. Une a la misericordia de Dios, tu
bondad maternal para salvarles de las garras de Satanás, de
la eterna condenación.
Ruega por nosotros pecadores, ahora y en
la hora de nuestra muerte. Amén.
Esta reflexión es parte de una serie del P.
Mariano de Blas, LC basada en el Ave María. Cada
semana publicaremos una nueva parte.
Las anteriores se pueden consultar
aquí: http://www.virgenperegrina.org/articulos/articulos.phtml?se=34&ca=71&te=1